En el vertiginoso ritmo de la vida moderna, el estrés se ha convertido en un compañero constante para muchos de nosotros: exigencias laborales, responsabilidades familiares… todo un sinfín de tareas que ocupa todo nuestro día y parte de nuestro descanso y que nos hace estar en estar alerta, a la espera de eso que está por llegar o aquello que me queda por hacer. Somos una sociedad agotada cargada de estrés.
Pero ¿ Cómo podemos definir qué es el estrés?
El estrés se puede definir como la presencia del malestar físico y/o mental.
Y una vez leído esto, te pregunto ¿Alguna vez te has detenido a pensar en cómo nos afecta realmente en nuestra vida cotidiana?
Hoy exploraremos sus efectos y cómo podemos manejarlo de manera efectiva
Existen diversos factores que lo desencadenan , desde factores físicos como: sobrecarga sensorial, mala alimentación, falta o exceso de ejercicios, malos hábitos, falta de descanso, contaminación, exceso de trabajo, mala respiración, abuso de estimulantes, aditivos, conservantes…, factores emocionales: duda, depresión, confusión, falta de propósitos en la vida, falta de armonía, falta de tranquilidad interna…, factores psicológicos causantes de crisis emocionales, relaciones insatisfechas, conflicos personales, comportamientos negativos…
El estrés psicológico se crea en la mente con los pensamientos reales o imaginarios, ante sucesos ocurridos a nuestro alrededor como la hipoteca que no puedo pagar, mi situación laboral, preocupaciones futuras o sueños frustrados.
Ningún suceso es causante de estrés por sí mismo, pero llega a serlo por nuestra reacción ante él, por ejemplo dos personas que estan viendo una misma película, a una le puede causar miedo y a otra le causa risa.
El estrés no viene de repente, va poco a poco insertándose en nosotros hasta que ya no lo podemos controlar y nos hace sentir cansados, malhumorados e inquietos.
Habría que matizar que no todas las tensiones son negativas, por ejemplo, cuando se acerca el día de nuestra boda, sentimos mucha emoción y nerviosismo, esto es un sistema de alerta regulado, aumenta la energía, esto se conoce como eustrés, o «estrés bueno», y una vez cumplido el propósito, la persona se calma.
Pero cuando estamos en estrés ya sea un estrés real o imaginario, se liberan agentes químicos denominados catecolaminas que son tres transmisores: Adrenalina, dopamina y noraadrenalina, con la misión de poner al organismo en alerta y el estrés mantenido en el tiempo produce consecuencias nocivas para el organismo.
Cómo se manifiesta el estrés
Puede manifestarse con desequilibrio del sistema nervioso, dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos y fatiga. A largo plazo, el estrés crónico puede contribuir a enfermedades más serias, como problemas cardíacos y trastornos del sistema inmunológico…., en la piel en forma de envejecimiento acelerado, también altera la regulación de líquidos del cuerpo y en mantener el equilibrio ácido-básico, por lo que la piel se deshidrata, y el PH cambia,otro problema relacionados con el estrés es la caída del cabello, canas prematuras, salida de vello facial, estimula la glándula sebácea, el acné, aumento de grasa en la piel , rotura de capilares, mala cicatrización….
También puede afectar nuestra salud mental de diversas maneras. La ansiedad y la depresión son dos de los problemas más comunes que pueden surgir. La constante sensación de presión puede llevar a la irritabilidad y a la dificultad para concentrarse, lo que a su vez puede afectar nuestro rendimiento en el trabajo y nuestras relaciones personales.
Además ,el estrés no solo nos afecta a nosotros, sino también a quienes nos rodean. Cuando estamos estresados, es común que seamos menos pacientes y más propensos a discutir. Esto puede crear un ciclo negativo en nuestras relaciones, generando malentendidos y conflictos innecesarios.
Otro dato importante, puede ser un ladrón de productividad. Aunque un poco de presión puede motivarnos, el exceso puede llevar a la procrastinación y a la falta de creatividad. Las tareas que antes disfrutábamos pueden convertirse en una carga, afectando nuestra satisfacción laboral y personal.
Los problemas cutáneos, no son de ninguna manera problemas de la piel, son señales de desequilibrios específicos en el fondo del cuerpo y la mente.
La salud y la apariencia del cutis son en realidad una manifestación de nuestro bienestar general.
Se ha demosrado que cuando estamos tranquilos y felices nuestro cuerpo es, biologicamente, diferente que cuando estamos tensos, enfadados o tristes.
Escuchar a nuestro cuerpo y reconocer estos síntomas es el primer paso para abordar el estrés y seguidamente buscar estrategias sencillas que podemos realizar en el día a día para ser mas productivos, vivir mejor y disfrutar de nuestros seres queridos:
– Ejercicio Regular: La actividad física libera endorfinas, que son hormonas que mejoran nuestro estado de ánimo.
– Mindfulness y Meditación: Practicar la atención plena puede ayudarnos a estar más presentes y reducir la ansiedad. O utilizar alguna meditación guiada ayuda mucho a regular nuestro sistema nervioso.
- Utilizar imanes en casa. La ciencia ha demostrado que los campos magnéticos estáticos ayudan a regular nuestro sistema nervioso.
- Acupuntura sin agujas. Hay técnicas para utilizar en casa de forma segura y sencilla. Importante siempre pautado por un profesional
- Aprender a respirar, no somos conscientes de lo mal que respiramos, así que dedicar unos minutos a hacerlo de forma consciente es vital.
- Alimentación saludable: controlar la ingesta de azúcares, harinas refinadas , alimentos ultraprocesados hará que vivamos más tranquilos y mejor
- Bailar, escuchar música, dedicar unos minutos al autocuidado, salir a la naturaleza, actividades que nos gusten y nos nutran
Si no sabes por donde empezar puedes pedir ayuda a un profesional para hacer lo ideal real y poder vivir con plenitud y conseguir un descanso pleno