Nuestra historia con la depilación láser: una decisión con raíces (y mucho vello)
Cuando en Tachi comenzamos nuestra andadura en el mundo de la estética, allá por el año 2001, la depilación láser era aún una auténtica desconocida. Los equipos de entonces —como los antiguos Ruby, Alexandrita o los primeros Diodos— eran caros, dolorosos y no siempre fiables.
Aun así, nosotras, movidas por la pasión de ofrecer soluciones reales (y con una genética algo peluda por parte de padre, todo hay que decirlo 😅), decidimos apostar por esta técnica revolucionaria.
En nuestros inicios, no contábamos con equipos propios.
Trabajábamos mediante prestación de servicios: una empresa especializada venía a nuestro centro con sus profesionales y su maquinaria. Era algo innovador en los centros de estética de la época, pero creíamos firmemente en el potencial del láser.
En 2007, se nos presentó la oportunidad de adquirir nuestro primer equipo. Pero la tecnología aún no estaba del todo depurada y, tras una prueba que no nos convenció, decidimos esperar. No fue hasta 2008 cuando dimos el gran salto: adquirimos un equipo más moderno, más seguro y notablemente menos doloroso. Eso sí… costaba como un piso en la playa. Literal.
Durante siete años trabajamos con ese equipo con mimo y responsabilidad, hasta que, cuando ya casi habíamos terminado de pagarlo, se averió gravemente.
Arreglarlo no garantizaba buenos resultados y en Tachi teníamos claro que nuestra mejor garantía siempre ha sido un trabajo bien hecho. Así que, aun asumiendo la deuda del anterior, decidimos invertir en uno nuevo.
Ahí comenzó una auténtica odisea. Queríamos lo mejor: no solo el equipo más potente y seguro del mercado, sino también un servicio técnico fiable, actualizaciones constantes y garantía de calidad. Buscamos, probamos, comparamos… y finalmente dimos con una empresa madrileña que cumplía con todos nuestros requisitos. Desde entonces, trabajamos con su tecnología más avanzada, siempre actualizada y con la tranquilidad de estar ofreciendo lo mejor a nuestras clientas.
Y no solo eso. Nos formamos, nos titulamos como Técnicos Especialistas con titulación sanitaria, y consolidamos nuestra experiencia con conocimiento.
Hoy, más de dos décadas después, miramos atrás con orgullo y al futuro con la misma ilusión con la que empezamos.
Porque en Tachi no solo eliminamos el vello. Apostamos por el bienestar, la confianza y la profesionalidad.
La depilación láser ha experimentado una transformación espectacular en España desde su llegada en los años 90. Lo que comenzó como un tratamiento exclusivo, costoso y casi experimental, hoy es un procedimiento accesible, rápido y muy demandado. En este artículo te contamos su evolución tecnológica, su marco legal en constante cambio y algunas curiosidades que probablemente no conocías.
Años 90 – Los comienzos: La depilación láser llega a España de forma muy limitada. Se empleaban láseres de rubí y Alejandrita, efectivos pero con muchas limitaciones: alta sensibilidad de la piel, dolor, riesgo de quemaduras y precios elevados.
2000-2010 – Expansión y mejora: El láser de diodo se posiciona como el más versátil, eficaz y seguro para una mayor variedad de fototipos. También se introducen los láseres ND:YAG, especialmente útiles en pieles oscuras. La tecnología mejora la precisión, la seguridad y la comodidad del tratamiento.
2010-2020 – Consolidación y democratización: La aparición de franquicias y centros especializados facilita el acceso al tratamiento. Equipos multifunción como el Soprano ICE y el Lightsheer se convierten en referentes del sector. También comienza a crecer la demanda masculina.
2020 en adelante – Innovación y velocidad: Hoy en día, los equipos como el Soprano Titanium, Clarity II o MeDioStar Monolith ofrecen sesiones ultrarrápidas, con máximo confort y aplicables a casi cualquier tipo de piel y vello. La tecnología SHR (Super Hair Removal) se impone por su rapidez e indolencia.
Curiosidades sobre la depilación láser
- Descubrimiento accidental: La aplicación del láser para eliminar el vello nació por accidente al observar que ciertas zonas tratadas con láser para otros fines dejaban de generar vello.
- No es 100% definitiva: Aunque se habla de «depilación permanente», lo correcto es hablar de reducción permanente del vello. Puede requerir sesiones de mantenimiento.
- El vello rubio o blanco resiste: Los vellos con poca melanina (rubios, pelirrojos, blancos) responden mal al láser tradicional. Aunque se investiga, aún no hay soluciones igual de efectivas para estos casos.
En Andalucía, la normativa más reciente establece que:
- Los centros deben estar autorizados por sanidad si utilizan tecnología láser o luz pulsada.
- Las salas deben ser exclusivas para este uso, con señalización y acceso restringido.
- Los equipos deben contar con mecanismos de seguridad, como bloqueo automático.
- El personal debe estar formado con titulación oficial en estética o certificados profesionales reconocidos.
El incumplimiento puede derivar en sanciones económicas y responsabilidades legales graves en caso de daños a los pacientes.
Conclusión
La depilación láser ha pasado de ser un lujo de pocos a una solución estética segura, eficaz y al alcance de casi todos. La tecnología ha mejorado, los precios han bajado y la regulación ha empezado a garantizar un marco de seguridad para usuarios y profesionales.
Tanto si estás pensando en realizarte el tratamiento como si trabajas en el sector, conocer esta evolución te ayudará a tomar decisio